martes, 10 de febrero de 2009

Días espesos
con el lodo hasta las rodillas.
Camino y no avanzo
porque algo me ancla al suelo.
Las ilusiones se agotan,
y la risa cuesta lágrimas.
Intentar entender
y entender que solo hago el intento.
Me miro y me veo,
pero no me reconozco.
Me hablo y me oigo,
pero no me escucho,
y mis palabras son el eco
de lo que fueron mis sentimientos.
Un todo lleno de nada,
una nada queriendo ser todo.

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