- ¡Dadme tierra!
Y yo sólo podía pensar en el mar. En tu voz y en la mar.
-¡Pisad tierra!
Y yo estaba a cien mil pies de altura pensando en el mar. En tu pelo y en la mar.
-¡Sentid la tierra!
Y yo me notaba mojada imaginándome en el mar. En tu pecho y en la mar.
Pero, ¿oye?, no vayas a creer que sólo pienso en ti, ¿eh?. ¡Que va!. A veces tambien pienso en ella. Pero sí tu presentida alegría atraviesa océanos y llega, en forma de rayo de Sol, a despertarme en las mañanas, sólo puedo abrir la ventana de mi cuarto y dejar que me invada. Dejar que me inspires. Respirarte. Contagiarme y tomar prestada una esquina de tu felicidad para endulzar mis días. Ya sabes esa estúpida mania mía de darle importancia a los pequeños detalles. De no pasarlos por alto. De intentar capturarlos y hacerlos míos.
Hoy nevó en varias ciudades de España y yo me pregunto cómo será el Sol de Santiago. Cúanto quemará, cuántas heridas estará cicatrizando, qué cosas alumbrará, cuánto lo estarás disfrutando, cuántas sonrisas le regalaras...
Aquí hace frío (no me gusta mentir), pero aquí hace calor.
Hoy es Jueves y en el trabajo me dieron vacaciones obligadas, así que decidí ir a la agencia de viajes soñados. Había una oferta de última hora:" Cerrando los ojos fuerte y dejándome llevar, en menos de un segundo puedo llegar a ti, y a la mar ". No he podido resistir la tentación. Así que lo siento mi niño, tengo que dejarte que se me hace tarde. Mi vuelo esta a punto de despegar.
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