domingo, 4 de enero de 2009

Niveles

Siempre te miro desde abajo,
y desde abajo tu imagen me queda grande.
Estiro los brazos y casi nunca llego a abrazarte,
te lanzo un beso y se desvanece antes de tocarte.
Desde abajo mi voz te llega cansada,
y mis caricias dormidas.
Desde arrriba cada vez que das un paso
sin darte cuenta,
a veces me pisas.
Y sigo abajo,
buscando el modo de llegarte
pidiéndote que de vez en cuando te agaches,
y desde mi sitio,
observes la vida.

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