martes, 13 de enero de 2009

Una realidad

¡Maldito sentimiento verbalizado!
Ahora ya existes,
y me zumbas en la cabeza
como las malas resacas.
¡Que ironía!
con él empecé contigo
y quizás,
acabe conmigo.
Somos dos,
y no somo fáciles,
pero tampoco tan difíciles como,
a veces,
nos lo ponemos.
Y vuelves
armado con pistolas
que me recuerdan
dónde escondes la vida,
o la muerte,
en una noche de fiesta.
Y al otro lado un silencio
que sentencia.
Sólo pido una condena justa,
en la que no haya culpables,
sino responsables,
que en plural son más de uno,
y en singular es uno mismo.

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