Hoy mi ciudad se vistió de novia.
Blanca total, casi etérea,
como de cuento de hadas,
arrastró su vestido de cola sobre sus calles
devolviéndonos la infancia en forma de bolas de nieve.
Hoy mi ciudad era virgen
y verla desde mi ventana
era morbo en estado puro.
Y nos imaginé levantándole la falda
y juntando nuestras manos para acariciarle
sus más húmedas aceras.
Blanca total, casi etérea,
como de cuento de hadas,
arrastró su vestido de cola sobre sus calles
devolviéndonos la infancia en forma de bolas de nieve.
Hoy mi ciudad era virgen
y verla desde mi ventana
era morbo en estado puro.
Y nos imaginé levantándole la falda
y juntando nuestras manos para acariciarle
sus más húmedas aceras.
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