Lo imaginado,
es bamboleado.
Ni mejor, ni peor,
sino todo lo contrario.
Tiempos desincronizados:
Mientras tu aterrizas,
yo estoy volando.
Intentar secuestrarte
y ya pedían tu rescate.
Entregarte,
porque no eres mío.
Entregarme,
porque soy tuya.
Querer encontrarme
en tu corazón,
y ver mis restos esparcidos,
por el suelo,
junto a tu pantalón.
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