Desde mi cuarto,
la vida aún es sueño.
Discos, juguetes, ropa, cuadernos que me lleva a otros tiempos.
Quizá más felices,
y sin duda, más sinceros.
Tiempos en los que no valoraba lo que hoy me salva.
Tu beso en las mañanas,
el desayuno en la cocina,
1,2,3 y correr hacia tus brazos...
Y ahora tú estás en él.
Tus notas, tu calculadora,
tus ceniceros, tu soledad
y mi recuerdo.
El tiempo pasa y yo me juzgo.
Y aunque a veces no sé,
intento curar las heridas que un día abrí
con mi despedida.
Tan cerca y cuánto me alejo.
Hoy hago recuento.
Quizá porque es Navidad.
Miento.
Simplemente porque te quiero.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
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